Conociendo Amsterdam

Ámsterdam es seguramente la ciudad en la que se respira un ambiente más tolerante y tranquilo de todas las capitales europeas.

Seguramente muchos la conozcáis por la droga legal o el barrio rojo pero eso solamente es una anécdota, ¡¡tiene muchísimo más que ofrecer!!

Ámsterdam también es conocida como “la Venecia del norte“, puesto que la ciudad está construida alrededor de un laberinto de canales navegables en forma de anillos concéntricos, que en total suman más de 100 kilómetros a lo largo de toda la ciudad. Por lo tanto es tan común desplazarse por la superficie, como por el agua.

La ventaja que tiene respecto a Venecia es que, a diferencia de esta, en Amsterdam el sistema de exclusas permite renovar completamente el agua de los canales cada tres días, con lo que se evita el estancamiento del agua y el desagradable olor característico de la ciudad italiana. La desventaja que tiene respecto a Venecia es que no está llena de morenazos italianos, jajaja.

Amsterdam está prácticamente construida sobre el agua, por lo que resulta muy curioso ver edificios construidos sobre muelles, islas artificiales, casas flotantes… ¡En Amsterdam todo flota!

Para que os hagáis a la idea de la importancia de los canales a la hora de trasladarse, os diré que en Amsterdam es más común tener una barca a la puerta de casa que un coche. Por eso, y porque los canales son el principal medio de transporte de mercancías, todas las casas y locales intentan tener un trozo de fachada que de a un canal. Ese es el motivo por el que las casas están tan juntas y tienen fachadas tan estrechas.

Seguro que todos tenemos la imagen de ver una foto de alguno de los cientos de puentes que existen en Amsterdam plagado de bicicletas aparcadas a los lados, ¿verdad?. Y es que fuera del agua es el transporte más común con mucha diferencia.

bicicletas en amsterdam

En una ciudad en la que hay más bicicletas que personas, hay canales cada pocos pasos, muy poco espacio para aparcar, y bastante vida de fiesta… es lógico que muchas bicicletas acaben cayendo al agua a diario.

Se calcula que cada año el ayuntamiento saca más de 10.000 bicicletas fuera del agua. Por ese motivo las bicicletas en Amsterdam son muy baratas. Sale casi tan barato comprarlas como alquilarlas (también puede que sea porque muchas son robadas), pero como turista resulta muy curioso ir por la calle y ver puestos ambulantes de venta de bicicletas en los que la gente compra bicicletas incluso porque han perdido las suyas, se las han robado o incluso porque no se acuerdan donde las han dejado.

Otra cosa curiosa de ver al lado de los canales, son los molinos.

molinos en Holanda

Los tradicionales molinos holandeses (algunos incluso siguen en funcionamiento), se utilizaban para mover el agua de los canales para subirla a diferentes niveles.

La vida de día de la ciudad se caracteriza por el carácter amable y respetuoso de la gente. Al principio resulta chocante darse cuenta de que las casas ni siquiera tienen cortinas y se puede ver perfectamente su interior al ir paseando por la acera. Los holandeses tienen la filosofía de que “no tienen nada que esconder”, pero aunque pueda parecer la ciudad perfecta para los cotillas y voyeurs, en Amsterdam nadie mira hacia el interior de las casas, ya que se considera una falta de respeto invadir la privacidad de los demás.

Una excepción al tema de las cortinas es el barrio rojo, en el que las prostitutas se acomodan en los escaparates para ofrecer sus servicios. Cuando las chicas están ocupadas, corren las cortinas del escaparate para que no se vea el interior (que vale que los holandeses no sean cotillas y normalmente no miren por las ventanas, pero tampoco hay que pasarse). Estas cortinas son tradicionalmente de color rojo y de ahí el nombre del barrio.

Otra cosa que llama mucho la atención de Amsterdam son los Coffeeshops. Cuidadín con entrar aquí si lo que estáis buscando es desayunar un café y un donnut, porque en algunos sí que te lo pueden poner, pero en realidad son establecimientos donde comprar y consumir droga legal en todas sus variantes: hachis, marihuana… e incluso setas alucinógenas.

coffeeshop en amsterdam
Steven Bostock / Shutterstock.com

Al entrar la primera vez en un coffeeshop  lo que más llama la atención es ver la variedad de gente que podemos encontrar dentro: no solamente grupos de jóvenes que están de juerga (que también), si no que también podemos ver amas de casa que hacen una parada al volver de la compra para fumarse una pipa, como un alto ejecutivo con traje y maletín fumándose un canuto. Así, tal cual, jaja.

Algunos de estos locales tienen una decoración muy relajante, como mesas o paredes que son peceras en las que vemos peces nadando tranquilamente. En todos hay cartas a disposición de los clientes con los diferentes tipos de hierbas y sus efectos: tranquilizantes, reconstituyentes, antiinflamatorias, etc. De hecho, en Amsterdam pedir hierba para fumar a secas, sin especificar el efecto que queremos conseguir al tomarla, es casi tan impensable como entrar aquí en una farmacia y decir “dame una pastilla”, sin especificar para qué la quieres.

En el barrio rojo, además de encontrar coffeeshops, por la noche tenemos una oferta muy amplia y variada de pubs y locales para salir de fiesta (si tenemos suerte aquí sí que podemos encontrar morenazos italianos). A diferencia de otras ciudades europeas, en Amsterdam podemos estar de fiesta hasta altas horas de la madrugada.

De hecho, la vida nocturna es tan importante que tiene dos alcaldes: uno para el día ¡y otro para la noche! Quizá por eso el tema del ocio está tan bien organizado: sales de fiesta por los pubs o por los coffeeshops, y cuando sales  medio borracho a las tantas ¿qué te encuentras de frente? Chicas en los escaparates, para rematar bien la noche, jajaja. Desde luego mala estrategia de marketing hay que reconocer que no es. Lo malo es que para variar no hay la misma oferta para chicos que para chicas 🙁

Si vamos a Amsterdam los sitios de visita imprescindible son:

  • El mercado de las flores. Lo forman varios barcos asentados sobre uno de los canales (¿ya he dicho que en Amsterdam todo flota?). Es el único mercado de flores flotante del mundo, y en él podemos comprar bulbos y semillas de todo tipo (sobre todo tulipanes, que son casi un símbolo nacional). Sitio de parada obligatoria para hacer unos preciosos y coloridos selfies, con los que ponerles los dientes largos a nuestros amigos.
    (foto del mercado de las flores).
  • Plaza Dam o Damplein. Es el corazón de Amsterdam. A su alrededor están los edificios históricos como el Palacio Real, la iglesia Nieuwe Kerk o el Monumento Nacional (que es un obelisco levantado en honor a los soldados caídos en la Segunda Guerra Mundial).
  • Leidseplein. Esta es la plaza que mejor representa la vida de la ciudad: artistas callejeros, música, bares, restaurantes, coffeeshops, teatros, etc.
  • Coffeeshops. Merece la pena visitar alguno, aunque solamente sea por ver el ambiente.
  • Vondelpark. Es el mayor parque de Amsterdam. 47 hectáreas para relajarse y disfrutar de la naturaleza y actividades al aire libre.
  • El barrio rojo, donde ya hemos dicho que están los famosos escaparates con chicas ofreciendo servicios de prostitución.
  • Oude Kerk. Es la iglesia más antigua y, según muchos, la más bonita de Amsterdam. La podemos encontrar en el barrio rojo, en plena zona “del pecado”, jaja. Tiene unas coloridas cristaleras y un impresionante techo de madera abovedado.
  • Museos. Si quieres darle a tu visita un aire cultural (esto es imprescindible si tienes instagram o si te quieres hacer el guay por facebook) tienes decenas de museos y galerías a lo largo de la ciudad dedicados a las cosas más variopintas que se pueda imaginar: casas antiguas de muñecas, gatos, casas flotantes, etc. Pero los que son de imprescindible visita son el Museo Nacional, donde podemos encontrar obras de pintores como Rembrandt,  el museo de Van Gogh, que alberga numerosas pinturas y dibujos originales del pintor, o la casa de Anna Frank.
  • Heineken experience. Un poco menos cultural pero también interesante, es una exposición interactiva donde se puede conocer la historia y el proceso de producción de esta cerveza. La degustación final antes de concluir la visita es uno de sus principales atractivos… Aunque si te pasas demasiado bebiendo cerveza puede que salgas habiendo olvidado el resto de la visita y tengas que volver otro día 😉

Redactado por: Treintay.com

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