La esencia florentina

Podemos encontrar numerosas historias que muestran la forma en la que los florentinos, así como la ciudad de Florencia y sus distintos gobiernos, han demostrado su fuerza de carácter en tiempos difíciles.

Un buen ejemplo de ello es el partido de Calcio Storico o fútbol florentino, uno de los precursores del fútbol moderno, que se jugó en 1530 durante la batalla que se saldó con el sitio a Florencia y llevó a sus habitantes al borde de la inanición. Resultaba evidente que la ciudad caería ante la invasión del ejército papal. Sin embargo, para mostrar su desprecio al enemigo, los Florentinos decidieron organizar un partido de Calcio Storico en una plaza a plena vista de los atacantes. El partido se acompañó de música, que sonaba desde lo alto de una iglesia cercana, para subrayar la naturaleza despectiva de tal evento. El enemigo aprovechó la oportunidad para abrir fuego contra la multitud reunida pero no alcanzó su blanco y todas las personas allí reunidas comenzaron a mofarse de ellos.

Hay historias más sencillas, pero también dan cuenta del carácter florentino a nivel cotidiano. En el centro histórico hay una calle llamada Borgo Ognissanti que siempre ha sido el camino histórico de acceso a través de uno de los portones de la muralla de la ciudad, Porta al Prato.

En este camino encontrarás una anomalía arquitectónica que el turista medio puede pasar por alto si no sabe lo que está buscando. En el número 12 de Borgo Ognissanti se encuentra el mejor ejemplo, si no el único, de balcón invertido. Con la excepción del suelo, las estructuras de este balcón se han diseñado y construido completamente al revés. El elemento estructural más obvio y que primero salta a la vista es la balaustrada que, en la época, se diseñaba con la parte más robusta abajo. De igual manera, las ménsulas se han construido al revés, con la parte que normalmente sirve de apoyo al balcón unida a la fachada del edificio y viceversa.

Este característico diseño se ha atribuido al ingenio de Sir Baldovinetti, el dueño histórico del edificio. Alrededor de 1530, el Señor de la Ciudad de Florencia, Alessandro de’ Medici, aprobó un edicto en virtud del cual se promulgaba que, debido a la sobrepoblación y a que el cielo estaba quedando oculto debido a la construcción de nuevos edificios, no se podrían construir más balcones. Ese mismo año, Baldovinetti había decidido que no solo iba a construir un balcón, sino que quería que fuera una forma de proclamar la riqueza de su familia. Baldovinetti pidió permiso al gobierno de la ciudad, que se lo denegó. Continuó pidiendo permiso una y otra vez hasta que, finalmente, hartos de la insistencia de Baldovinetti, los funcionarios de la ciudad le contestaron que lo podía construir, si lo construía al revés. Baldovinetti les tomó la palabra y mandó elaborar unos diseños en los que los elementos arquitectónicos se invirtiesen con respecto a la norma de la época. Una vez se enviaron los planos y se dice que Alessandro de’ Medici quedó tan impresionado por la astucia e ingenio de Baldovinetti que le concedió permiso para construir el balcón.

De la misma forma que hemos abierto con una cita para transmitir un determinado mensaje, terminaremos con otra que, si bien es menos conocida a nivel internacional, no resulta menos importante para comprender la lógica del florentino medio. Esta cita se extrae de una película rodada en Florencia, sobre Florencia (“Amici miei” – “Amigos míos” – de Mario Monicelli) de boca del personaje de Perozzi:

¿Qué es un genio? Es creatividad, intuición, determinación y rapidez de ejecución.

— Escrito por Andrea Gardenti, Room Mate Luca

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