La ventana siempre abierta en Florencia

No es tan famosa como el balcón de Romeo y Julieta, pero Florencia cuenta con una ventana que fue testigo de una historia de amor, fantasmas y largas esperas.

Hará unos tres años, cuando estaba de turno en el Room Mate Luca, unos huéspedes me pidieron indicaciones para llegar al Palazzo Grifoni porque querían ver la llamada “ventana siempre abierta”. Como nunca había escuchado hablar de tal lugar, busqué en Internet la localización exacta y se la marqué en el mapa. Una vez se hubieron marchado, leí una historia muy interesante y extraña que me gustaría compartir con vosotros.

Palazzo Grifoni La ventana en cuestión se encuentra en el segundo piso del Palazzo Budini-Gattai, también conocido como Palazzo Grifoni, el palacio de ladrillo rojo frente a la Basilica de la Piazza Santissima Annunziata, en Florencia.

Puede que hayáis pasado por delante en innumerables ocasiones tras visitar la Galleria dell’Accademia y contemplar el David de Miguel Ángel, o a lo mejor de vuelta de clase de la universidad. A lo mejor alguien se ha fijado en la ventana derecha del piso superior con las persianas siempre abiertas. ¿Os habéis preguntado alguna vez el motivo? La leyenda (o realidad, allá cada cual) cuenta que una bella joven de nombre Bianca Cappello se mudó al palacio junto con su amado marido, el Gran Duque Fernando I, a finales del siglo XVI. Sin embargo, por desgracia su felicidad no duró más de unos pocos meses.

Llamaron a filas a su apuesto marido para luchar junto con las familias nobles y patricias de Florencia. El Gran Duque se vio obligado a partir a lomos de su caballo mientras que su joven esposa le dedicaba un último gesto de despedida desde la ventana del palacio.

Gran Duque Fernando I

Durante su ausencia, la esposa pasaba los días bordando, sentada en un sillón junto a la ventana que daba a la plaza y desde donde podría ver a su amado marido regresar de la guerra. Los días pasaron y la desgracia quiso que su marido nunca regresara. Lo único que llegó fueron nefastas noticias del campo de batalla. La esposa, ya vieja, continuó observando a los viandantes de la plaza, todavía esperanzada, hasta el día de su muerte. Murió en ese mismo lugar, con la única compañera que tuvo a lo largo de su vida: la ventana siempre abierta.

Con el tiempo, se crearon dos versiones de la historia. Una de ellas cuenta que los vecinos de la plaza, conmovidos por tan triste historia, decidieron dejar la ventana abierta en memoria de la mujer que pasó tanto tiempo junto a ella.

Ventana de Palazzo Grifoni

Otros dicen que en el momento en el que se cerró la ventana tras el fallecimiento de la viuda, comenzaron a suceder fenómenos extraños en la estancia: libros que salían disparados, muebles que bailaban, cuadros cayendo de las paredes y luces apagándose. Por miedo, los familiares volvieron a abrir la ventana y todo volvió a la normalidad. Desde ese momento la ventana continúa abierta para que el espíritu de la mujer pueda ser testigo del retorno de su caballero (esta es mi versión favorita).

De acuerdo con otra versión, la mirada de la estatua ecuestre de Fernando I de’ Medici, ubicada en la plaza cerca del edificio, estaría girada justo hacia la ventana siempre abierta. Se dice que era la habitación de una mujer de la familia Grifoni, a quien el Gran Duque de la Toscana amaba en secreto y a la que obligaban a tener la ventana siempre cerrada debido a los celos de su marido.

Según mis investigaciones y pesquisas, existe una gran curiosidad por las leyendas y curiosidades florentinas. De hecho, todas las versiones incluidas en los distintos textos suelen ser el resultado de cambios en las obras de los escritores.

La belleza de estas leyendas e historias reside en su mutabilidad puesto que todos sabemos que el boca a boca crea las versiones y fantasías más extravagantes. Y si encima son los florentinos los que cuentan las historias… ¡apaga y vámonos!

de Adriana Andaloro (Room Mate Luca & Isabella, Florencia)

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