Los 10 mandamientos para sobrevivir a la Navidad (Primera Parte)

Como cada año, la llegada de la Navidad es una inyección de felicidad para muchas personas, y una fuente de agobios y problemas para otras muchas.

Si perteneces a este segundo grupo, estás de suerte, porque he estudiado los 10 principales focos de preocupaciones navideñas, y voy a intentar darte una solución para sobrevivir a todos y cada uno de ellos.

1. Drink water, my friend.

Principalmente en las cenas que no sean estrictamente solo con tus amigos. Pero sobretodo, sobretodo, en la cena de empresa.

A poca gente le apetece pasar una noche entera con sus jefes, con los compañeros con los que está discutiendo todo el día, etc. Y todos hemos sufrido alguna vez que, para colmo de males, se nos siente al lado el típico plasta. Aguantarlo toda la noche sin beber una sola gota de alcohol es muy duro, y la tentación es muy grande. Pero según avance la noche y el resto de la gente se vaya emborrachando empezarás a ver las ventajas:

  • Desde tu privilegiada posición, empezarás a ver movimientos que pasan desapercibidos al resto de los borrachos, y te darás cuenta de como el jefe no hace más que intentar acercarse sutilmente a la chica de contabilidad, que a su vez no hace más que buscar con la mirada al becario, que misteriosamente ha desaparecido junto con la chica nueva de administración, para reaparecer quince minutos más tarde con la camisa del revés, etc.  ¿Quién necesita gran hermano pudiendo ir a una cena de empresa y verlo en directo?
  • Además de Gran Hermano, las cenas de empresa también son un gran escenario de Juego de Tronos. Cotilleos como “¿Sabes que Paco va a ser el nuevo jefe de sección, porque le ha pisado cuatro proyectos a Merce y ahora es el ojito derecho del director?”, “Me acaban de soplar que en enero se marcha Puri, porque le han ofrecido un puestazo en la competencia”, “Y a Pepe lo van a echar, hace medio año que no rinde nada y no saben dónde reubicarlo”. Créeme: estando sobrio se puede sacar mucha más información de una cena de empresa que estando borracho. Y lo que es más importante: tú no serás uno de los que vaya soltando más información de la que deba.
  • Y lo más importante: no tendrás que arrepentirte de haber amanecido al lado de un compañero de trabajo al que vas a tener que seguir viendo durante todo el año, y con el que apenas recuerdas lo que hiciste. Si te mantienes sobrio, puede que amanezcas con esa persona igualmente, pero por lo menos no estarás en desventaja.

2. No puedes multiplicarte, ni tienes el don de la ubicuidad.

En navidades todo el mundo vuelve a casa, como el turrón, y todo el mundo quiere quedar a tomar un café, unas cañas, a ponerse al día, y a recordar viejos tiempos. Pero más te vale que te mentalices desde este mismo momento, de que va a ser imposible quedar con todo el mundo y que priorices con quién quieres quedar, porque de lo contrario, llegará un día en el que te des cuenta que has quedado con tres personas diferentes en una misma tarde. Y al final vas a estar tan agobiado que no vas a disfrutar ni con unas ni con otras.

3. Cualquier tiempo pasado fue mejor.

Otro clásico navideño son las cenas de ex-alumnos de colegio, ex-alumnos de instituto, ex-equipo de baloncesto, ex-amigos de universidad, etc.

Estas cenas te apetecen mucho más: son tus amigos, tienes muy buenos recuerdos de ellos, los quieres… ¡y te apetece verlos! En teoría deberían ser cenas en las que te lo pasaras genial. En la práctica… no.

La pesadilla empieza el mismo día que te meten, junto a otras treinta personas, en un grupo de whatsapp,  con el nombre “cena ex-alumnos”. Estás trabajando tranquilamente, porque parece que todos tus amigos están de vacaciones menos tú, y cuando miras el móvil de repente tienes setecientos veintiocho mensajes sin leer: “¿Qué día la organizamos?”, “Yo no puedo ese día para comer”, “Yo no puedo para cenar”, “Yo ese día ya tengo otra cena”, “Yo quiero ir a un sitio barato, que estoy en paro”, “Yo soy vegano, hay que buscar un sitio donde yo pueda comer”, “Pero tiene que estar cerca de un parking, que yo vengo de fuera”, “¿Pero estamos hablando de quedar en diciembre o en enero?”… Y entre tanto mensaje, tres memes con el negro del whatsapp.

Tres días más tarde (o lo que es lo mismo: 2500 mensajes más tarde, y 12 memes más del negro del whatsapp ), por fin conseguís quedar. Y la fecha elegiga es justo el día que no puede el amigo al que tenías más ganas de ver.

Si todavía no se te han quitado las ganas de ir, y al final te presentas, verás que hay cosas que no han cambiado, como que el plasta de clase sigue siendo igual de plasta… y que otras cosas sí han cambiado, como que la chica más divertida se ha convertido en una aburrida ama de casa que no hace más que mirar el móvil para ver si sus niños han cenado bien, o que el “bala perdida” montó una empresa y ahora gana en un mes más que tú en un año.

Recuérdalo para la navidad siguiente: si durante el resto del año no tienes contacto con ellos, por algo será.

4. Papá Noel, los Reyes Magos, el amigo invisible…

Te diría que lo ideal es haber ido pensando y comprando los regalos durante todo el año, para evitar agobios ni prisas de última hora. Pero a estas alturas, decir eso, sería solamente meter el dedo en la llaga.

Aún así, por tarde que sea, intenta no salir a comprar regalos a la desesperada. Procura hacer una lista de posibles regalos a comprar, e intenta quitártelos de encima lo antes posible. Más que nada, para que no te encuentres a ti mismo el fatídico día de la cabalgata, intentando pasar por calles cortadas mientras buscas a la desesperada una tienda que cierre más tarde de las ocho.  Y porque España está llena de españoles con mentalidad de dejar las cosas para última hora, exactamente igual que tú. Y es muy probable  que si tardas mucho  en hacer las compras navideñas, se hayan agotado precisamente los regalos que vayas a buscar.  Sobre todo los únicos que tenías claros desde el principio.

regalos de navidad

5. Show me the money.

En Navidad se disparan los gastos. Y si gastas el dinero y lo disfrutas… pues bien. Pero la mayoría de los gastos que tenemos son tan innecesarios que apenas nos damos cuenta cuando los hacemos. Que si adornos nuevos para el árbol, que si una decoración nueva para la mesa, que si un regalito para esa amiga que hace mucho que no ves, que si uno para otra que no es tan amiga pero no quieres que se pique  porque a la otra le has regalado algo y a ella no…

Recicla. Pon a tus sobrinos, que están de vacaciones aburridos en casa, a hacerte los adornos para el árbol con cartulina.

Regálales a tus amigas una foto vuestra enmarcada de algún momento especial.  A ti te saldrá más barato, y a ellas seguramente les haga más ilusión  que la primera birria que hayas encontrado que no se te salga del presupuesto.

Si cada vez que vayas a hacer un derroche innecesario, te lo piensas dos veces y guardas el dinero en un bote… al final de las navidades te darás cuenta de que tiene suficiente como para pagarte una sesión de spa y olvidarte de todo el estrés acumulado durante las fiestas.

Por Treintay.com

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