Mi Madrid

Mi corazón está en Londres, mi sangre es milanesa, mis raíces se encuentran en Cáceres y mi alma es neoyorquina. A pesar de eso, Madrid siempre ha sido mi ciudad, mi sitio. La ciudad que me hizo soñar, sentir y disfrutar. Soy un nómada digital. Mi trabajo, el arte y el lujo, viaja conmigo de una ciudad a otra. Sin embargo, Madrid es la única ciudad que siempre me recibe con los brazos abiertos.

Palacio Real de Madrid

Hay miles de itinerarios distintos que recorrer, miles de lugares con encanto que descubrir. Es una ciudad donde puedes disfrutar de los pequeños placeres de la vida, donde puedes hacer amigos y crear nuevos recuerdos. Te invito a disfrutarla como yo lo he hecho, a través de mis propias experiencias y emociones.

Madrid es una ciudad única de la que tengo miles de recuerdos y donde he vivido miles de experiencias. Es un lugar que no me frena ni tampoco apacigua mi espíritu inquieto. Solo tenemos una vida para cumplir nuestros sueños y no creo que sea posible hacerlo en una única ciudad.

Aquí la gente vive rodeada de multiculturalidad, sin darse mucha cuenta de lo que eso significa. Es como una Babel desconocida en la que lo más importante es disfrutar cada día como se presenta. En España nos dejamos llevar por algo conocido como la «tranquilidad española», una cultura que consiste en disfrutar, reír y aprovechar la vida al máximo. Mientras seas educado y respetes a los demás, puedes hacer lo que quieras.

Madrid es un lugar distinto al resto de España. Aquí somos mediterráneos aunque el mar nos pilla lejos. Al igual que al resto de españoles, a los madrileños les gusta compartir su alegría y sus ganas de vivir. Si buscas un destino donde poder relajarte, ser feliz o intentar encontrarte a ti mismo, Madrid es tu sitio.

Vista de Madrid

Lugares con encanto en el centro de Madrid

Cuando estoy en Madrid me gusta pasear por el barrio de Atocha, hacer una parada en el Museo Reina Sofía para contemplar las obras de arte moderno de Steve Klein o Picasso y quizás hacer una visita a Goya en el Museo del Prado. Además, Madrid tiene cientos de galerías de arte independientes, repletas de obras vibrantes, jóvenes y diferentes. Aunque quizás estas obras de arte nunca se conviertan en obras maestras de renombre, tienen un valor único, ya que, después de todo, hay pocos artistas españoles.

Madrid es una mezcla ecléctica de tradición y modernidad. Un día puedes asistir a un espectáculo innovador de danza moderna en el Matadero y al día siguiente puedes disfrutar del mejor chocolate con churros en San Ginés.

Templo de Debod

Puedes caminar desde la Gran Vía hasta Callao y pasar junto al Monasterio de las Descalzas Reales, donde Francis Bacon murió cuando intentaba ver a su amor por última vez.

Madrid es pasión. Aquí la gente no se susurra al oído bajo la Torre Eiffel, sino que se besa bajo la estatua del Oso y el madroño en la animada plaza de la Puerta del Sol. En este mismo lugar robamos nuestros primeros besos y perdemos a nuestro primer amor, para volver a encontrarlo más tarde.

La calle Campomanes está cerca y aquí me encanta observar a Mario de pie en la puerta del Hotel Room Mate Mario. No puedes perderte las tapas del Mercado de San Miguel. Un poco más abajo está la Plaza de la Ópera. Me encanta ir a ver Tosca al Palacio Real y espero con ganas el momento en el que cantan «¡Mario!, ¡Mario!» Es mi parte favorita. La ópera está a tiro de piedra del Palacio Real .

A veces creo que es una pena que mi adorada arquitecta Zaha Hadid no haya transformado esta ciudad por completo. Pero en Madrid se respeta lo antiguo y se deja convivir con lo nuevo. A pesar de eso, tiene uno de los estadios más importantes del mundo, el Santiago Bernabéu, no por su arquitectura, sino porque algunos de los mejores equipos del mundo han jugado en él.

Madrid es esa ciudad que duerme la siesta, donde todos vienen buscando el amor pero nadie lo encuentra. Es una ciudad ajetreada, tradicional, lenta y rápida, todo al mismo tiempo. Pero lo más importante es que es una ciudad donde te puedes divertir.

Me encanta pasear por el Parque del Retiro, disfrutar de un gin tonic en la azotea del Hotel Room Mate Óscar, pasar un domingo tranquilo tomando cervezas y tapas en el barrio de La Latina y mucho más.

Si aún no has disfrutado de ninguna de estas experiencias, te invito a que vivas Madrid como yo le he hecho. Haz que mis experiencias sean las tuyas. Haz de Madrid tu propio lugar. Estoy seguro de que nos veremos allí, aunque, quién sabe… Quizás nuestros caminos se crucen en otro lugar del mundo.

Por: Mario Monforte

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