Neo Cycles

Hay quien se conforma con una bici estándar y quien considera las dos ruedas una extensión de sus gustos, su estilo de vida y su personalidad. Tener bici ‘ad hoc’ está de moda; y fabricarlas es una pasión para unos pocos y elegidos artesanos.

Para hacer hoy un velocípedo de alta costura, solo se necesita un metal –aluminio, acero, etc.–, caucho y cuero. ¿Nada más? Nada más: exaltar la sencillez de esta máquina inventada en Europa a finales del siglo XIX es hoy, más que nunca, una moda. En todos los países del mundo, el Slow Bicycle Movement gana adeptos a diario. Una filosofía que defiende el uso cotidiano de la bici para ir a trabajar, comprar el pan o recoger a los niños del colegio.

Sus seguidores se revelan como personas que disfrutan de su tiempo, que defienden la idea del less is more y están concienciados con el medio ambiente siempre, todo ello sin renunciar a su propio estilo. Por eso buscan bicicletas sencillas, robustas, básicas, que duren toda la vida… pero 100 % personalizadas. Son las llamadas custom bikes que han puesto de moda los hípsters, sobre todo en su versión fixie: bicis tan simples que tienen el piñón fijo –sin marchas– y que carecen de frenos (para pararlas hay que hacer contrapedal).

bicibleta de moda

Estas máquinas tan especiales no salen de una cadena de montaje al uso, las realizan una a una, durante cuatro meses, mecánicos especializados en su diseño, rehabilitación y customización. Auténticos artesanos como Andrés Arregui, alma creativa de Ciclos La Universal: “En España somos apenas tres los que nos dedicamos a esto por entero y desde el principio”, explica este artista autodidacta que lleva ya 15 años en el negocio. Y es que, aunque el ciclismo en este país sea un sector potente con muchos aficionados –según el Cycling Industry Club, la bici en España genera 1620 millones de euros al año y unos 30 000 empleos–, “la verdad es que lo que ha tirado siempre aquí ha sido la bicicleta de montaña. En bici urbana, la que está ahora tan de moda, vamos muy por detrás de Alemania, Reino Unido o incluso Italia”, señala Jaime Díaz, director de Slowroom, el templo de la bici urbana en Madrid. Iniciativas como la de Room Mate Emma, en Barcelona, donde los huéspedes pueden disfrutar de un servicio de alquiler de bicicletas para conocer la ciudad a golpe de pedal son aún escasas en nuestro país.

MUNDO ‘BICIOSO’

Si usar la bici de forma habitual en muchos cascos urbanos de España es todavía una singularidad, personalizar estos vehículos lo es aún más. El papel de artesanos como Arregui es imprescindible cuando se es muy alto o se mide menos de 1,55 metros y no se encaja bien en una bicicleta estándar, aunque sobre todo dan servicio a los ‘biciosos’. Como los define el divulgador Pedro Bravo, especializado en este mundillo, son “grandes aficionados a la bici que suelen tener dos vehículos; el del fin de semana para hacer rutas o travesías y otro más personalizado y exclusivo para ir a trabajar o moverse en la ciudad”. Los ‘biciosos’ no dudan en gastarse más de 1000 euros para restaurar una bicicleta antigua –“nos han llegado a traer velocípedos de los años 30 totalmente oxidados y desmontados, encontrados en el desván de los abuelos”, recuerda Díaz–.

Y si lo que quiere el ciclista es una creación nueva, diseñada en exclusiva, ha de desembolsar más de 2000 euros para idear, mano a mano con un artesano del ciclo, la máquina de sus sueños. Andrés Arregui, referencia en el sector, llegó a este mundo de forma autodidacta. Químico de formación, hizo de un hobby su profesión, y aunque técnicamente ‘colgó’ sus estudios universitarios, en la práctica les sigue sacando partido: “La soldadura es un proceso químico, y diseñar en laboratorio me ha servido para mucho en este trabajo”. ¿La mejor bici? La que se adapta como un guante a la persona y, sobre todo, al uso que esta va a hacer de ella. ¿Fibra de carbono, bambú, escandio, acero…? Ningún material se resiste a este diseñador que tiene bien claro que las buenas bicis “no son moda prêt-à- porter, sino un traje a medida de quien lo encarga”.

NO HAY DOS IGUALES

Once tubos componen el alma de la bicicleta, el cuadro, que puede fabricarse en fibra de carbono, titanio (las de carreras), aluminio, acero (las de ciudad) y otros materiales más innovadores como el bambú o el escandio. Al final, la clave es diseñar un objeto exclusivo totalmente adaptado a las necesidades y gustos de su dueño en sus múltiples ‘ingredientes’: número de marchas, diseño y anchura de sillín, altura fija, tipo de empuñadura y color preferido. Room Mate Aitana, en Ámsterdam, cuenta con un servicio de alquiler de bicis de la marca ColorBikes disponibles en una amplia gama cromática, para que los roomies puedan combinar este práctico vehículo con su estilismo. Y es que, la bicicleta de hoy es, más que un medio de transporte, una extensión de la personalidad y los gustos de su propietario.

bici a medida

MANUAL DE ENCARGO

Si estás pensando en sumarte a la fiebre y encargar tu propia bici, aquí van nuestros consejos: elige un cuadro de acero –más resistente a los golpes y a las rayaduras– o de bambú –perfecto si pasas por muchos baches, hecho de tubos finitos–; ponle un manillar de madera y un sillín de cuero personalizado; no te cortes y atrévete con una cubierta –de rueda– de cada color pero, sobre todo, diséñala con vocación de perpetuidad, porque como decía Albert Einstein, “para mantener el equilibrio en la vida hay que seguir pedaleando”

EN HOLANDA –16 MILLONES DE HABITANTES– HAY 18 MILLONES DE BICICLETAS

Andrés Arregui

Diseñador de bicis

DNI: Doctor en Química, Andrés ha hecho de su pasión por la bici su profesión.

UNA PIEZA ESTRELLA: “Todas. Estoy haciendo una para que mi chica lleve bien en la bici a nuestro peque”

SUS CLIENTES: Gente muy alta, muy bajita, con características físicas especiales… y bici-adictos

SU PROPIA BICI: “Me la acabo de hacer, es grande, robusta, sin marchas; muy de ciudad”.

CICLOS LA UNIVERSAL c/ Noviciado, 9. 28015 Madrid www.arreguivelazquez.com

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