Me propongo proponer en un año que termina, para un año que comienza

Parece como una necesidad, algo instintivo que se despierta en nosotros cuando el calendario va llegando a sus últimas hojas, a sus últimos días, un año más.

Y es que además de las bragas rojas para atraer a la buena suerte, cuando termina y cuando está a punto de comenzar el año, parar en este mes de Diciembre, en este ojo del huracán donde parece que el tiempo se ralentiza y mirar alrededor intentando hacer balance es, sin duda, una de las tradiciones navideñas más importantes. Sí, incluso más que el turrón de chocolate.

Muchos, para evitar el temor de mirarse al espejo, tarea ardua de autoconocimiento y severidad ante los retos no conseguidos y aquellos otros olvidados por falta de tiempo o de miedo… Como decía muchos buscan el ruido, las prisas y el descontrol para evitar sentirse enfrente de sí mismos, ¿su técnica? Seguro que la conoces: Verse inmersos en cantidad de fiestas, comidas y cenas haciendo equilibrismo entre sus citas y asegurándose de que uno, no quede ni un huequito libre y dos, que todo el mundo sepa lo ocupadísimos que están y muchas veces, también, del miedo que tienen a la soledad y al silencio en el que de esa forma incómoda y reconfortante, aprendemos a hablar con nosotros mismos.

La actividad y el ritmo diario evitan la introspección y así, a veces, es más fácil seguir sin ser consciente de nuestros errores, el más común, el más macabro, vivir ajenos a nuestros sueños, dejándonos llevar mientras los días pasan y se pierden.

Yo, que también he hecho lo de las cenas, para que nos vamos a engañar, aprendí que desde que los diciembre para toda mi actividad y en lugar de crear muchas citas, las anulaba todas encontrando una paz extraña envolvente y segura que me hacía ver quién era y sobre todo, quién quiero ser, me siento como el fantasma de todas las navidades habidas y por haber y, como cada año, desde hace algunos pocos, me paro y como cada diciembre, dejo que el tiempo vuele a mi alrededor mientras me siento a ver qué me cuenta, miro los doce meses anteriores y pienso qué pedí el año pasado, qué se ha cumplido, que no y por qué.

Y me veo a mi misma, chiquitita y contemplando como en un mapa, los recorridos que han seguido mis pasos y dónde me han llevado.

Doce deseos por doce uvas y doce propuestas para un año que comienza cargado de posibilidad y energía.

Y sí, habéis leído un artículo completo en el que no os doy ninguna idea sobre propósitos navideños, ¿para qué? ¿para deciros lo típico que se suele decir? Son sólo propósitos vacíos, útiles, a veces, pero impositivos, generalistas y repetitivos.

¿Quieres que te diga que vayas al gimnasio? ¿por qué? Igual a ti lo que te gusta es bailar. ¿Aprender inglés? ¿para qué? A lo mejor a ti te apetece hacer cerámica, aunque nadie entienda esa pasión que nace en ti.

Si quieres un consejo, escucha:

  • Búscate a ti mismo, sin miedo. Mírate al espejo y acepta aquello que ves.
  • Da pequeños pasos que te lleven a ser la persona que quieres ser.
  • Despacito, no hay prisa.
  •  Lucha por ser feliz cada día, mímate, consiéntete y trata bien a los demás para, de forma hedonista, sentirte bien tú. No hacen falta grandes actos, pero sí actos diarios. Créeme, están cargados de fuerza.

relajarse

  • Muévete, como quieras, pero levanta tu culo del sofá y muévete, como sea, dónde sea, cómo quieras. Sólo muévete: camina, corre, baila, salta, haz zumba, ve al gym, viaja, pasea, lo que quieras, un ratito, cada día… No es por tu cuerpo, es por tu cabeza.
  • Rétate a ti mismo, sal de tu zona de confort, haz aquello que te dé miedo hacer, siempre cuidando de ti a poquitos, tres veces al año, para empezar.
  • Habla con la gente a tu alrededor, con toda, salúdala, incluso con la señora que tienes al lado en el metro.
  •  Si eres hombre, por favor, deja de dar tu opinión a las mujeres sobre su físico, créeme, no nos interesa. Empieza a pensar que somos todos seres humanos, igual encuentras la igualdad y te sorprendes del mundo que podemos crear.
  • Eres guapa, eres guapo, tal y como eres, no necesitas nada más que tu sonrisa, esa que nace del corazón, deja de agobiarte y sonríe, sonríe mucho.
  • Aprende a dejar ir, aprende a perder con elegancia, aprende que a veces, el amor no lo puede todo, pero que, sin embargo, aprender a parar, aprender a decir adiós, es también uno de los mayores actos de amor que existen.
  • Lee mucho. En papel, por internet, lee, contrasta, busca… no te creas todo a la primera.proposito de leer
  • Busca el trabajo que te permita ser feliz y vivir tranquilo, cual sea que sea tu idea de la tranquilidad, pero que sea tuya.
  •  De vez en cuándo, escucha a un niño, escucha a una persona mayor, escucha a tu vecina, a tu amiga, a tu madre, sólo escúchales.Doce propuestas de propósitos.

Ya os avisé al principio del artículo, me propongo proponer en un año que termina, para un año que comienza.

Feliz Navidad y Próspero año nuevo.

Con cariño,

Por WOMANWORD

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